Todo, menos la verdad.
Esconder la verdad,
como una mentira.
Esconderla de nosotros mismos, y de otros.
Enterrarla a plena luz de luna,
maniatada, fría y despeinada,
lejos de cualquier virtud,
que le salve por instinto.
Esconderla por esconderte,
para sobrevivir,
como los animales en el bosque:
¿de qué, de quién, dónde te escondes?
Te busco en mis verdades,
durante la noche,
sé dónde te escondes:
conozco esa mentira.
No hay sitio más seguro,
aún cuando no sea yo quien te encuentre.
