A ti

A ti debo mi paz y mi sosiego.

A ti debo este mar embravecido,

dentro de mí,

que me sofoca y desquicia.

A ti, la alegría de sentirme querida, y

la nostalgia infinita de quien no se merece.

A ti, esta insatisfacción delirante,

estas eternas ganas de no tener ganas.

A ti, que rompes mis ilusiones como platos,

y las reconstruyes con cada sonrisa, al volver.

A ti me debo:

como el musgo al bosque,

como las caracolas al mar,

como las nubes al cielo,

como los nudos a las manos

y la luz, al universo.

A ti, siempre sin mí,

en cruenta guerra,

contigo mismo.

Me debo, a ti:

mi barca y mi puerto,

mi ancla y mi red.

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