Tercer Acto

Acaso fue porque la amé de lejos,

como una estrella desde mi ventana…

Y la estrella que brilla más lejana

nos parece que tiene más reflejos.

Canción del Amor Lejano, José Ángel Buesa

POR VERGANZA…

Escribo casi todas las noches, lo confieso. Escribo y guardo, guardo todo para mí, como una niña egoísta; guardo todo eso que rescato de las oscuras profundidades de mi alma: pedazos de momentos borrosos, fragmentos de vida pasada – de esa vida que a penas hoy recuerdo, y que abandoné – justo allí, donde me abandonó a mí.

POR CONSUELO…

Moldeo con fragmentos figuras espantosas y retorcidas, cuyas sombras se reflejan hermosas y perfectas en el claro-oscuro. Son verdades distorcionadas, mentiras deshonestas disfrazadas de afirmaciones que producen vértigo: el mareo frío acalambrando la cabeza, robando latidos, trepando por tu garganta. ¿Has sentido el vértigo? ¿La náusea?

POR PENA….

Sobrevivo a la necesidad de huir, de mí misma. Me supera el terror de los espejos que no reflejan la máscara que otros, por ignorancia, aman; el suspenso arrastrando en silencio un beso mal-leído en otros labios. Esa impotencia, es aceptación; el desamparo, desconsuelo; el agotamiento desproporcionando terriblemente la vida y el sueño: esa es tu Verdad, ese es nuestro Vértigo.

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